(Martes) 2-11-10
Y esa onjunción que...
Hará aproximadamente cinco minutos que tal pensamiento invadió mi mente. Había llegado a la conclusión de que últimamente me gusta iniciar los relatos con la letra “Y”. Esta conjunción que une a algo que precede esas palabras. Cada vez que intento escribir algo se me viene ese “y” avivándome que hay algo antes de lo que estoy tratando de expresar. Pero esto sería muy lógico. Siempre hay algo que antecede una cosa (sea sentimiento, actitud, acción, etc.) y siempre va a existir algo que le proceda, aunque sea inherente al propio individuo. Es que todo texto posee su historia en silencio, y no es acaso maravilloso imaginar qué es lo que pudo haber sucedido para que ese hombre manche la hoja con tinta, con palabras que transforman ese lienzo blanco en arte, en vida, en expresión, en comprensión. Y es bello tener ese pasado que nos alimente a viva voz nuestros sentimientos y nuestra necesidad de decir. Y porque es necesario interpretar nuestra vida y nuestros sentidos. Sentidos que en definitiva son vida. Siento que despierto en el sueño, y se siente bien. Y porque a veces respiro cuando aparece esa letra que transforma mi vida, y une dos estadios, formando un presente, mi momento ...Y sólo puede fluir algo bello después de esa conjunción que...
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