Las Palabras Amorazadas.
Algo.
De repente, escucho… algo.
Veo.
De repente, algo… veo.
Siento.
Como si nada, siento.
Y mis ojos salen de sus órbitas,
Y mis abrazos se quedan en el tiempo.
Perdidos en tus abrazos, y en tus huesos.
Recuerdo.
De repente, algo… recuerdo.
Tus dedos pasando mi cuello.
Amoran.
Tus dedos y tu respiración acercándose a mi boca… enamoran.
Y tu viento empalabrado.
Y tu mirada amorada.
Y tus besos superviciosos.
Tus superviciosos amorados y empalabrados llenos de latidos.
Nuestros latidos llenos de fluídos sangrientos.
Los sangrientos recorredores de venísimas.
Venísimas cantadoras amoradas y felicianas.
Y el viento empalabrado que habita el pensador.
Pensador que empalabra los labios.
Llena de palabras amorazadas a tu escuchador.
Tu escuchador piensa y escribe con tus carnosos labios palabras.
Las palabras amorazadas, con un también.
Felicidad nuestra
Amorados y abrazados.
Todo.
De repente, entiendo… todo.
Y todo somos nosotros.
Y el pecho no fluye cualquier jugo.
Fluye tu olor, tu amor, tu dolor.
Fluye de vos.
De vos por mí.
Fluye constantemente.
Las palabras amorazadas,
también.