(Martes) 9-11-10
A veces uno tiene el sueño de esa mujer sentada en una plaza, cuidando de su perro, o su hijo, o su algo, y de ese hombre, callado, pintado de blanco y con su nariz roja, que aparece para romper la rutina. La suya, la de ella, la mía. Siento un poco de cansancio, tuve ese sueño, hace aproximadamente 8 horas, durante una siesta, y todavía la imagen viva, como si mi cabeza hubiera sido una cámara fotográfica, y se haya quedado con ciertas fotografías que aviven esa imagen. Una mujer pintada de blanco, con su nariz roja, y un hombre serio, con ropa casual, con una pequeña mancha blanca en su mejilla derecha. Quizá sea una mancha producida por esa mujer, que siente una especie de atracción, de amor. Para realizar una síntesis e ir directo a la situación, estas dos personas que antes era una cosa, ahora son otra, son esa modificación a partir de la otra persona, cosa extraña e inentendible. ¿Y es esto algo tierno para ver en una relación? Es tierno el gesto de ella y quizá también el gesto de él. Ser vistos ambos, por sus propios mundos, ponerse en los ojos del otro para verse, y es que la gente no entiende que no queremos ver nuestros reflejos en los demás, si no la aceptación de lo que nosotros somos, y que ellos noten esa reciprocidad de nuestra parte. Me gusta mucho cuando ella pinta el rostro de él, como diciendo, no seas boludo, volvé a lo que realmente eras... ¿Y ella? ¿Por qué ahora está pintada? ¿A caso él no debería aceptar como era ella en un comienzo? Y sí, lo hizo, pero ella no lo veía, ella obligó a que él reaccione de esa manera. Y cuando ella pensó que podía llegar a suceder, lo sorprende... Ciclótimico, contradictorio, confuso y cambiante. ¿Así será el amor? No creo que sea así, pero esta pareja se complementa... en definitiva, el verdadero amor te encontrará al final...
No hay comentarios:
Publicar un comentario