domingo, 24 de octubre de 2010

Primera Semana - Día Domingo (Octubre)


(Domingo) 24-10-10

Collage

Y que el artista agarre el lienzo y se exprese es sin dudas uno de los actos más maravillosos del hombre. Y puse lienzo, porque se me ocurrió hablar de una pintura, pero supongamos que toda situación en blanco es un lienzo, y que el artista, por medio de la herramienta que elija, reconstruye un mundo, una situación, una idea, en ese vacío… Vacío que no es tan vacío, sino la ventana a lo invisible- o a lo visible no materializado, mejor dicho. Recuerdo mis días de pintor (hace más de un año que no pinto) cuando tenía alguna que otra imagen en mi cabeza. La sensación de pintar era completamente distinta a la de escribir, o a la de sacar una foto, o reconstruir una situación en escena. Al momento de escribir tengo palabras en mi mente, diálogos, objetos, sensaciones. Una foto no es para pensarla, sino admirar. Observación, otra de las características maravillosas que podemos plasmar en un pequeño portarretrato. Y quizá no utilizando una lógica nos podemos diferenciar de algún que otro fotógrafo por elegir observar el movimiento de una mano, o el movimiento de un árbol. Una hoja cayendo, o ya en el suelo. La acción que observamos, limitada a nuestra impensada lógica. Cuando quería pintar tenía una imagen estática en mi mente. O quizá no tan estática, pero con profundidad, relieve. Como si para apreciarla en su totalidad no hace falta mover la cabeza, sino seguir caminando, adentrarse al lienzo y mirar. Caminar entre los espacios vacíos de los objetos, estudiar los colores, las posiciones, las decisiones de nuestro propio mundo que determina el por qué cada cosa está en su lugar. Yendo a un ejemplo concreto. Una vez soñé con un desierto, y en ese inmenso desierto había una mujer de negro, con un larguísimo pelo rojo, y en su rostro había una lágrima. Tenía esa imagen en mi mente, sólo ahí, nunca visité un desierto, nunca ese desierto, y nunca vi a una mujer en esa posición. No creo en la imaginación pura, pero si en el collage mental. De infante amaba Egipto, y quizá la mujer sea la mezcla de las miles de mujeres que haya visto hasta ese momento. ¿Podrá ser capaz que nuestras mentes armen una posición como síntesis de miles de posiciones de cientos de personas? Quizá esa mujer era el rejunte de mi hermana durmiendo, de mi amiga llorando, la ceja de la señora que pedía monedas, o el labio superior de mi alergista. Quizá mi vista curiosa haya creado a esa mujer a partir de esas mujeres y haya sido eso. La observación, la interpretación, las sensaciones, la expresión. El collage social impuesto en un lienzo, el maravilloso collage vivo, sin ganas de extinguirse. Y toda nuestra historia allí, plasmada en la maravilla, en nuestro lenguaje propio. Nuestros sentimientos, nuestros recuerdos.


Y así termina esta semana, la primera...

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